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4 de junio de 2012

8 razones de por qué una iglesia puede estar estancada


Tony Morgan, un escritor norteamericano publicó un libro: “The Leisure Suit Trap: 8 Reasons Your Church is Stuck”, donde brinda 8 causas de por qué una iglesia puede estar estancada en el ministerio. Lo expuesto solo es lo esencial. “Como he tenido la oportunidad de interactuar y trabajar con las iglesias durante los últimos años, hay algunos temas comunes. Estos son los desafíos que las iglesias suelen determinar en el ministerio y esto tiene que ver con estabilizarse o disminuir”, dice Morgan.

29 de febrero de 2012

La Santa Cena

La Santa Cena es una representación simbólica del sacrificio de Jesús por nosotros, de la muerte expiatoria de nuestro Salvador. Lamentablemente, no siempre se comprende bien esta ordenanza, que describimos a continuación.

22 de febrero de 2012

El Bautismo una señal aplicada a los infantes

Al comprender el Bautismo como signo y sello del Pacto, debemos recordar que la promesa de éste no era tan sólo para los adultos. Dios demandó que los niños de ocho días de edad debían ser sellados por el Pacto de Dios con Abraham. Francis Schaeffer señala.

15 de febrero de 2012

El Bautismo es signo y sello del Pacto

Tal como señalamos anteriormente, el Bautismo forma parte del signo y del sello por los cuales la obra de Cristo se ha iniciado en los que por gracia son llamados hijos de Dios. Calvino nos muestra esto al decirnos que:

8 de febrero de 2012

El Bautismo es un acto de fe

Es necesario entender el Bautismo como una obra que apunta hacia la salvación, ya que es una señal visible de una realidad interna, que opera mediante el Espíritu Santo. Entendido de esta manera, es una señal de lo que creemos convencidos por el Espíritu Santo. Sólo la fe del individuo es la que obra para perdón de pecados cuando alguien obedece al mandamiento de ser bautizado, como lo hizo Pablo mismo en Hechos:

1 de febrero de 2012

El Bautismo

Es el primer sacramento con el cual iniciamos este estudio que intenta demostrar la importancia de estas marcas en una iglesia viva, como la llama la CFW. El caso del Bautismo nos presenta la siguiente perspectiva: 

25 de enero de 2012

La revitalización eclesial y los sacramentos: el Bautismo y la Cena del Señor

Siguiendo nuestro marco referencial, consideremos lo que la CFW nos plantea acerca de la ministración los sacramentos en una iglesia viva y visible:

18 de enero de 2012

Los desafíos de la revitalización eclesial en el Siglo XXI

Uno de los grandes problemas que acontecen en el presente siglo es el estancamiento intencional de muchas iglesias, como si el tiempo que ha pasado y los cambios que han sucedido no hubieran sido conducidos por el Dios de la Historia. Algunas veces las iglesias buscan seguridad en la sombra, pero la cultura actual cambia día a día, y nos plantea a nosotros –reformadores– cada vez más desafíos para la contextualización de las iglesias.
Para comprender el desafío de la revitalización de la iglesia en el Siglo XXI es necesario comprender cómo ha cambiado nuestra sociedad.

Podemos ver nuestro mundo de dos maneras diferentes, y tenemos una primera visión de nuestra cultura occidental: la Modernidad, que aún impera en nuestras sociedades occidentales, pero está decayendo y muriendo. 

Autoridad para juzgar nuestra teología

Es interesante el hecho de que la Palabra es la fuente por la cual nosotros podemos juzgar todo sistema de doctrina. Es por ella que debemos guiarnos y a quien debemos fijar como parámetro para analizar nuestra comprensión del mundo.

La CFW, como ya lo hemos indicado, nos dice que “el Juez Supremo por el cual deben decidirse todas las controversias religiosas, todos los decretos de los concilios, las opiniones de los hombres antiguos, las doctrinas de hombres y de espíritus privados, y en cuya sentencia debemos descansar, no es ningún otro más que el Espíritu Santo que habla en las Escrituras”

29 de noviembre de 2011

Autoridad Hermenéutica de la Biblia

La CFW nos dice que “La regla infalible para interpretar la Biblia es la Biblia misma, y por tanto, cuando hay dificultad respecto al sentido verdadero y pleno de un pasaje cualquiera se debe buscar y establecer por otros pasajes que hablen con más claridad del asunto”

Es interesante que uno de los principios que establece la CFW sea la autoridad hermenéutica, ya que destacaría que la enseñanza bíblica es una de las mejores herramientas en el crecimiento tanto individual como global, ya que el hecho de leer las Escrituras y comprenderlas desde la misma perspectiva bíblica nos entrega una estructura doctrinaria saludable y estable que favorece la vitalidad y el crecimiento de la iglesia.

22 de noviembre de 2011

Autoridad Interna de la Biblia

La CFW nos muestra una perspectiva interesante sobre la autoridad de la Palabra, señalando que “La autoridad de las Santas Escrituras, por la que ellas deben ser creídas y obedecidas, no depende del testimonio de ningún hombre o iglesia, sino exclusivamente del testimonio de Dios (quien en sí mismo es la verdad), el autor de ellas; y deben ser creídas, porque son la Palabra de Dios”.

La Institución de la Religión Cristiana de Juan Calvino nos enseña sobre la verdadera fuente de autoridad de las Escrituras. Según él, las Escrituras son la única fuente de autoridad basada únicamente en el testimonio interno del Espíritu Santo, quien confirma en nuestros corazones su autenticidad. Podemos ver además que es Él mismo quien conduce a hombres comunes y corrientes a escribir las Sagradas Escrituras.

15 de noviembre de 2011

La revitalización eclesial restaura primero la enseñanza desde la Palabra

Analizamos la iglesia y desprendimos de aquel análisis la necesidad de una correcta enseñanza de la Palabra de Dios, lo cual se considera marca de una iglesia sana. Por lo tanto, es necesario comprender a cabalidad su concepto.

Hoy en día y dentro de nuestras sociedades, el Cristianismo experimenta una dicotomía por dualismo: la autoridad última se establece por la respuesta a la cultura a que se pertenece y por lo poco que queda de las enseñanzas de las Escrituras, en virtud de seguir filosofías de vida que son incongruentes con la Palabra de Dios. 

En el contexto del Siglo XXI y en todos los contextos posibles, es importante volver a dar el sentido de urgencia apropiado a la “autoridad de la Palabra de Dios”, para que podamos conducirnos de acuerdo a ella. Al respecto, es muy clara la CFW, cuando afirma:

“La autoridad de las Santas Escrituras (…) no depende del testimonio de ningún hombre o iglesia, sino exclusivamente del testimonio de Dios, (…) , nuestra persuasión y completa seguridad de que su verdad es infalible y su autoridad divina proviene de la obra del Espíritu Santo, quien da testimonio a nuestro corazón con la palabra divina y por medio de ella. (…) El consejo completo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para su propia gloria y para la salvación, fe y vida del hombre, está expresamente expuesto en las Escrituras (…) por lo tanto la Biblia debe ser traducida a la lengua vulgar de toda nación a donde sea llevada, para que morando abundantemente la Palabra de Dios en todos, puedan adorar a Dios de una manera aceptable y para que por la paciencia y consolación de las Escrituras, tengan esperanza. (…) El Juez Supremo por el cual deben decidirse todas las controversias religiosas (…) y en cuya sentencia debemos descansar, no es ningún otro más que el Espíritu Santo que habla en las Escrituras. (…) y esta fe actúa de manera diferente sobre aquello que contiene cada pasaje en particular; produciendo obediencia hacia los mandamientos, temblor ante las amenazas, y abrazando las promesas de Dios para esta vida y para la que ha de venir”
LA CFW es específica y tajante en este tema, mostrándonos nuestra debilidad en este tema en particular. Cada vez que se refiere a la Biblia como autoridad, la CFW da por asumida nuestra subordinación a ella simplemente por el hecho de ser la Palabra de Dios. Afirmaciones como: “La autoridad de las Santas Escrituras, por la que ellas deben ser creídas y obedecidas, (…) porque son la Palabra de Dios”, o “Por esta fe, un cristiano cree que es verdadera cualquier cosa revelada en la Palabra, porque la autoridad de Dios mismo habla en ella” son recurrentes en la CFW. 

Parecería no dejarnos algún tipo de acción frente a ella, pero sí nos deja opción: Dios no es un “tirano” o algún tipo de “opresor”, el Juez Supremo es el Espíritu Santo para iluminar nuestras diferencias desde el texto. La CFW nos muestra las maravillosas consecuencias de vivir bajo la Palabra de Dios diciendo: “el carácter celestial del contenido de la Biblia, la eficacia de su doctrina, la majestad de su estilo, la armonía de todas sus partes, el fin que se propone alcanzar en todo (que es el de dar toda gloria a Dios)”. Estos beneficios explica A. Hodge, diciendo:
“Las Escrituras para los que no están regenerados, son como la luz para los ciegos. Aquellos pueden sentir como estos los rayos del sol, pero no pueden ver plenamente. El Espíritu Santo abre los ojos de los ciegos y da la sensibilidad necesaria al corazón enfermo, y la seguridad viene con la evidencia de la experiencia espiritual. Cuando él regenera un corazón, le presenta la Escritura a prueba de su experiencia, y cuanto más avanza éste, tanto más se convence de que la Biblia es la verdad; y más y más descubre su ilimitada plenitud, su poder vivificante y su propósito evidente de adaptación a todas las necesidades humanas bajo todas las condiciones posibles”
A. Hodge realiza un interesante análisis acerca de este capítulo de la CFW: la demostración más grande de la importancia de la autoridad de la Biblia radica en el hecho de que nos trae vida, nos da sanidad. A través de ella podemos tener certeza de nuestra salvación, y por lo tanto es la que ilumina nuestro propósito, dándonos un mejor entendimiento de lo que hacemos en la tierra.
Es interesante ir descubriendo la evidente lógica que hay tras todo lo expuesto, ya que en el sub-título anterior veíamos la importancia de la iglesia y de sus responsabilidades frente al mundo y frente a los hijos del Pacto, y –sin duda– nada de aquello podría llevarse a cabo con tradiciones o simples costumbres cristianas: la única fuente de autoridad y vida es la que se presenta en las Sagradas Escrituras, tal y como lo dice Pablo a los Corintios.
“… cuando fui… para anunciaros el testimonio de Dios… no fui con excelencia de palabras…Y ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no descanse en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios”
Ahora bien, para los cristianos la autoridad última es la Palabra de Dios, fundamento de la elaboración de la teología cristiana y del desarrollo del pensamiento cristiano. Precisamente los cristianos protestantes en la Reforma rechazaron cualquier forma de autoridad que no fuera la Palabra de Dios, revelada en la Biblia, y rechazaron la autoridad suprema del Papa en doctrina y prácticas cristianas, recuperando la autoridad de las Escrituras inspiradas por Dios.

La infalibilidad de la Biblia es un tema muy complejo e importante, y señala que todos los hechos conocidos, todo lo que escribieron los distintos escritores de sus libros, en sus contextos, contiene una unidad de lenguaje e idea que es inspirada por Dios mismo y que –desde este principio– se constituye en autoridad en cuanto a la fe, la doctrina y la ética o la conducta en general, individual y social de todo cristiano.

8 de noviembre de 2011

Las marcas distintivas de la comunidad cristiana.

Uno de los elementos relevantes para la tradición reformada es lo que encontramos y deducimos de la CFW: las marcas que atestiguan que una iglesia es verdadera.

“A esta iglesia católica visible ha dado Cristo el ministerio, los oráculos y los sacramentos de Dios, para reunir y perfeccionar a los santos en esta vida y hasta el fin del mundo; y por su propia presencia y espíritu, de acuerdo con su promesa los hace eficientes para ello. Esta iglesia católica ha sido más visible en unos tiempos que en otros. Y las iglesias específicas que son parte de ella, son más puras o menos puras, de acuerdo como se enseñe y se abrace la doctrina del Evangelio, se administren los sacramentos y se celebre con mayor o menor pureza el culto público en ellas”

12 de octubre de 2011

La fraternidad cristiana


“Es precisamente en este aspecto donde la fraternidad cristiana se ve amenazada -casi siempre y ya desde sus comienzos- por el más grave de los peligros: la intoxicación interna provocada por la confusión entre fraternidad cristiana y un sueño de comunidad piadosa; por la mezcla de una nostalgia comunitaria, propia de todo hombre religioso, y la realidad espiritual de la hermandad cristiana”[1].
Un aspecto importante es el hecho de que la realidad de la comunidad cristiana no tiene que ver con nuestros intereses y sentimientos particulares. Es verdad que como seres humanos llegamos a las comunidades con mucha expectativas de vivir y tener experiencias buenas y cómodas, teniendo una perspectiva muy alta de lo que podremos vivir allí, casi pasando a asignarle el nombre de comunidad terapéutica, donde iré a sanarme o a recuperarme, o a buscar apoyo.

20 de septiembre de 2011

Nuestra unión con Cristo


Cuando comenzamos a hablar de comunidad cristiana, nos percatamos de que inevitablemente tenemos que tratar nuestra unión con Cristo, porque fuera de ella no existiría cuerpo, no existiría comunión.

15 de septiembre de 2011

La comunidad cristiana

Al hablar de la comunidad cristiana, de corta o larga convivencia, Dietrich Bonhoeffer nos recuerda que el Cristianismo es comunión con Jesucristo y por Él, y en Él.

12 de septiembre de 2011

Los santos y su vida en comunidad

La Confesión nos liga, luego de hablar de la iglesia, con el estudio de la comunidad, mostrándonos la importancia que en ella tienen la comunión y el compañerismo para el desarrollo de la iglesia. La CFW señala:

17 de agosto de 2011

La doble responsabilidad de la Iglesia

Al entender la unidad de la iglesia y su carácter, recae sobre nosotros una responsabilidad de accionar en ella, de cumplir con las expectativas de Dios.

Nuevamente la Confesión expone claramente esta responsabilidad, diciendo que la iglesia “se compone de todos aquellos que en todo el mundo profesan la religión verdadera, juntamente con sus hijos, y es el reino del Señor Jesucristo, la casa y familia de Dios, fuera de la cual no hay posibilidad ordinaria de salvación”[1].

La Confesión dice que fuera de la iglesia no hay ninguna posibilidad de salvación, lo cual nos demanda o nos llama a ser una agencia misionera: predicar todo el Evangelio de Jesús, lo cual incluye vivir concretamente las demandas del Evangelio practicadas inicialmente por los apóstoles y discípulos, como nos muestra Lucas en sus relatos.

11 de agosto de 2011

La unidad de la iglesia

La unidad de la Iglesia es uno de los temas centrales del Nuevo Testamento, y es descrita como un objeto de fe, según el eterno propósito de Dios, que será perfeccionada en Cristo Jesús, y no sólo perfeccionada, sino también concretizada en Él. Herman Hoeksena nos proporciona una definición sobre este tema, al afirmar:

“Por unidad de la iglesia, queremos decir que existe solamente una iglesia y que los miembros de esa iglesia están perfectamente unidos en un vinculo de afinidad y comunión espiritual, de forma que forman un cuerpo espiritual”[1]

19 de julio de 2011

¿Qué es la iglesia?

Al sumergimos en la Biblia vemos que nos muestra una definición completamente diferente a las ideas que probablemente nos hemos forjado al respecto. La palabra griega que emplea es “ekklesia”, compuesta por los elementos “ek”, fuera de, y “klesis”, llamamiento. Podríamos traducirla como “los llamados a congregarse fuera”, y se usa para designar a la congregación de los que han sido alcanzados y llamados por Dios a vivir en una relación eterna con Dios Padre (Hechos 11:26).

Sin embargo, la iglesia no se plasma tan sólo en el Nuevo Testamento, sino que fue concebida incluso en el mismo Huerto del Edén, y los primeros miembros de ella fueron justamente Adán y Eva. R. B. Kuiper nos dice:

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