Al hablar de la comunidad cristiana, de corta o larga convivencia, Dietrich Bonhoeffer nos recuerda que el Cristianismo es comunión con Jesucristo y por Él, y en Él.
“Comunidad cristiana significa comunión en Jesucristo y por Jesucristo. Ninguna comunidad cristiana podrá ser más ni menos que eso. Y esto es válido para todas las formas de comunidad que puedan formar los creyentes, desde la que nace de un breve encuentro hasta la que resulta de una larga convivencia diaria. Si podemos ser hermanos es únicamente por Jesucristo y en Jesucristo”[1].
Las palabras contundentes de Dietrich Bonhoeffer reflejan esta verdad ineludible: la comunidad cristiana tiene su fundamento en la relación con Jesucristo, no hay “comunidad cristiana” fuera de esta relación de hermandad por Él y en Él.
Es interesante lo que Juan Calvino señala sobre esto:
“El Señor nos ha adoptado para que seamos Sus hijos bajo la condición de que revelemos una imitación de Cristo quien es el mediador de nuestra adopción. A menos que nos consagremos devota y ardientemente a la justicia de Cristo, no solo nos alejaremos de nuestro creador, sino que estaremos renunciando voluntariamente a nuestro Salvador”[2].
Nuestra imitación de la persona de Cristo y su carácter, va a ser responsable fundamental de que la comunión cristiana tenga frutos. El llamado de Calvino es a “reflejar a Cristo”, consagrarnos a Él “por practicar la justicia”, dice la Institución, para que podamos ver lo que significan las demandas de la vida en comunidad y la importancia que tiene para Dios, nuestro Creador y Salvador.


Carlos Israel

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