La Santa Cena es una representación simbólica del sacrificio de Jesús por nosotros, de la muerte expiatoria de nuestro Salvador. Lamentablemente, no siempre se comprende bien esta ordenanza, que describimos a continuación.
La CFW trata desde la siguiente perspectiva la Santa Cena:
“Nuestro Señor Jesús, la noche que fue entregado, instituyó el sacramento de su cuerpo y de su sangre, llamado la Cena del Señor, para que se observará en su Iglesia hasta el fin del mundo, para un recuerdo perpetuo del sacrificio de sí mismo en su muerte, para sellar en los verdaderos creyentes los beneficios de ella, para su alimentación espiritual y crecimiento en ÉL, para un mayor compromiso en y hacia todas las obligaciones que le deben a Cristo; y para ser un lazo y una prenda de su comunión con ÉL y de su mutua comunión, como miembros de su cuerpo místico”
Podemos observar que en este punto, una vez más, la CFW es muy elocuente al mostrarnos la forma en que la Santa Cena tiene un impacto muy grande dentro de la iglesia cristiana. Nos dice que es un alimento espiritual por el cual crecemos en nuestras vidas, otorgándonos obligaciones y privilegios, sustentados justamente con la correcta práctica de este sacramento.
La Santa Cena, tal como lo afirma la CFW, es un sacramento instituido por Jesucristo. Pablo en 1ª Corintios 11:23-27 señala:
“Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber Cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor”.
En el contexto de la Iglesia de Corinto, Pablo interviene en el asunto de la Santa Cena ya que –si bien Jesús la había otorgado para el fortalecimiento de su fe– la Iglesia de Corinto malentendió el concepto y su realización se estaba prestando para glotonerías y fiestas, que hicieron necesaria la intervención de Pablo para instituir una práctica que debe dar vida a una iglesia con grandes conflictos internos.
Rápidamente percibimos el origen de la Santa Cena: Jesucristo mismo la instituyó en medio de sus discípulos. Estando en la extrema expectativa de la situación más complicada que habría de vivir, Él les dio un medio de gracia para reforzar su fe, fomentar la unidad, y traer esperanza en medio de sus discípulos. Con ella representa la muerte del Señor, anunciando Su sacrificio único y completo por toda la Humanidad, a favor de Su pueblo.
Uno de los elementos que se destacan es el privilegio que tiene el pueblo de Dios de participar de esta Cena. Recodemos que esta práctica fue instituida por Jesús para Sus seguidores, sus discípulos, Su círculo más cercano; para las personas con las cuales compartía un compromiso con Su misión.
Jesús “parte el pan”, no lo multiplica, dándonos a entender el concepto de unidad que el pueblo tiene en la persona de Cristo. Es por esto que J. I. Packer menciona con respecto a la Santa Cena tres niveles de significado para el participante: en primer lugar, hace referencia pasada a la muerte de Cristo; en segundo lugar, hace referencia presente a nuestra nutrición comunitaria por la fe; y, en tercer lugar, hace referencia al futuro, al mirar el retorno de Cristo, donde somos reconfortados
Mark Dever nos da una explicación muy interesante de lo que significa la Cena del Señor para una iglesia viva según 1ª Corintios 11:17-34
- Una oportunidad de expresar la unidad de la iglesia (vv.18-19, 33)
“Pues, en primer lugar, oigo que cuando os reunís como iglesia hay divisiones entre vosotros; y en parte lo creo19. Porque es necesario que entre vosotros haya bandos, a fin de que se manifiesten entre vosotros los que son aprobados… Así que, hermanos míos, cuando os reunáis para comer, esperaos unos a otros”.
- La comunión con el pueblo de Dios (vv. 20-21, 33)
“Por tanto, cuando os reunís, esto ya no es comer la Cena del Señor, porque al comer, cada uno toma primero su propia Cena; y uno pasa hambre y otro se embriaga”.
- El recuerdo simbólico de la vida y la muerte de Cristo (vv.24-25)
“Y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí. De la misma manera tomó también la copa después de haber Cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de mí”.
- La proclamación de la muerte de Cristo, la resurrección y el regreso (v.26)
“Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que Él venga”.
- Una oportunidad inherente de auto-examen (vv. 28-29)
“Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí”.
Tomar la Cena del Señor, pues, es una participación en la unidad de la comunión de la iglesia en celebración recordatoria de Jesucristo, y la proclamación de Su persona y obra salvadora, a través de los símbolos del pan y del vino.
Es imprescindible tomar en cuenta los que nos dice la Biblia en cuanto a la Santa Cena, ya que engloba una integralidad que muy pocas cosas son capaces de ofrecer: va desde nuestra comunión hasta nuestra edificación. Dios utiliza este medio de gracia, este sacramento, en pro de la salud del pueblo de Dios.


Carlos Israel

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