Y Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el SEÑOR tu Dios está contigo dondequiera que vayas”. Josué 1:9
Durante el último tiempo el cine se ha caracterizado por destacar anti-héroes, donde protagonistas de películas como Shrek, Los Increíbles, Mi Villano Favorito, etc., se han encargado de mostrarnos los “no” prototipos de héroes a los que comúnmente estamos acostumbrados.Este mismo es el caso de Piratas del Caribe, donde su protagonista, Jack Sparrow, representa todo lo contrario a alguien digno de admiración tradicional. Es un pirata fanfarrón, con un cuerpo que es todo menos atlético, con poca fuerza, con defectos patentes. En pocas palabras es una persona común y corriente, con la única gracia de siempre conseguir ganar y salir ileso frente a las más difíciles vicisitudes de sus aventuras.
Es muy fácil creer que los grandes personajes de nuestra historia, estos que la han marcado e incluso aquellos que han cambiado su curso son algo como súper hombres o súper mujeres. Pensar en las hazañas logradas por Martin Luther King Jr., Ghandi, la Madre Teresa de Calcuta, entre otros, es pensar en aquel profundo abismo que existe entre ellos y las personas comunes y corrientes como nosotros. Este pensamiento es el habitual entre la gente, porque inconscientemente tratamos de concentrarnos en lo que efectivamente podemos lograr; y mirar hacia grandes desafíos simplemente no está en nuestros planes inmediatos ni lejanos.
La gran mentira que nos creemos es que los que cambian el mundo son personas “de otro planeta”, y nosotros no somos de ahí.Si miramos la historia bíblica podemos rápidamente darnos cuenta de hombres y mujeres que cambiaron el curso de la historia y que desafortunadamente hoy son excepciones. Parecen no quedar más “Josés” que huyen del pecado sexual; ni más hombres como Abraham, que le creen ciegamente a Dios; ni más como Elías, que rompió todo compromiso con el mundo por seguir a Dios; ni más hombres como Daniel, que oraba y adoraba a Dios cuando se lo prohibieron; ni como Pablo, que predicaba aunque lo apedrearan y dejaran por muerto; ni mujeres entregadas como Ester… Hasta hoy parecemos engañados pensando que ellos son de otro planeta, con dones especiales que hoy es imposible tener. Sin embargo, la verdad es muy diferente. Al conocer la historia de aquellos hombres y mujeres que en algún momento de sus vidas intervinieron y fueron usados por Dios para cambiar el curso de la historia de un pueblo, de un país, o del mundo entero, ¡vemos que son comunes y corrientes como nosotros!La verdad maravillosa que entendemos en la Biblia, revelación de Dios, es que Él utiliza a hombres y mujeres sin ningún mérito, que no tienen nada especial. Él usa a hombres y mujeres sencillas, para Su gloria.
Fue ese el caso de Josué. Él estaba a punto de entrar a la tierra prometida, donde había guerreros gigantes y casi nulas probabilidades de poder ganar. La tierra prometida presentaba un desafío que parecía inalcanzable para el pueblo de Dios; un desafío que no estaba centrado en la fuerza de su gente o la capacidad que tuvieran para pelear. El desafío se centraba en creerle a Dios, o no creerle a Dios. Allí estuvo lo que diferenció a Josué del resto. Él le creyó a Dios, y Dios le prometió que nunca lo abandonaría.Nuestro Padre soberano y poderoso utiliza a los Jack Sparrow de la vida, a aquellos que no son súper héroes, que son desechados por la sociedad, que parecen débiles, sin mucho que ofrecer a primera vista. Dios ha demostrado que le encanta trabajar con los anti-héroes del mundo para glorificar Su nombre y manifestar Su gloria. Solamente faltas tú.Como parte del cuerpo de la Iglesia Mar de Gracia, cada uno de nosotros tiene un desafío. Todos recibimos el Espíritu Santo de Dios, por lo tanto todos tenemos por lo menos un don espiritual para compartir. ¿Te consideras débil? El poder de Cristo se perfecciona en la debilidad. ¿Has fallado en el pasado? Nuestro Dios es Dios de segundas oportunidades, y de terceras, y cuartas… ¿Crees que no puedes ofrecer nada nuevo, nada atractivo? ¡Cristo vive en ti!
Carlos Israel


Carlos Israel

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